Fiesta de la Virgen

Mañana 8 de diciembre los religiosos Camilos del mundo Renuevan sus votos

Mañana jueves 8 de diciembre, en el marco de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, los camilos de todo el mundo renovarán una vez más sus votos de consagración religiosa con una especial celebración.
Recordemos algunos trazos de la historia de aquel 8 de diciembre de 1591:
“Fue el día oficial del nacimiento de la nueva Orden; la fecha la eligieron entre todos por entender que tenían una deuda muy particular con la Virgen Madre de Dios, por su intercesión que habían invocado, y por sus ejemplos (pues ellos querían tener siempre un corazón maternal con los pobres). Acompañados de varios Prelados y algunos amigos de los tiempos duros, emitieron públicamente sus votos religiosos de pobreza, castidad, obediencia y servir a los enfermos incluso apestados, fin principal de la nueva fundación. Mirando el camino que habían hecho hasta allí, alababan a Dios, a quien todo lo atribuían; pero sobre todo miraban hacia el futuro, confiados…
Hubieron de elegir Superior. Camilo les dijo claramente que no pensasen en él, por no ser apto para el gobierno, hombre sin letras ni instrucción… y por sentirse muy consumido y viejo; que lo dejasen aparte «como azada fuera de uso.» Pero sus palabras fueron razón de más para e1egirlo unánimemente como Superior de todos.
 
La tarde del día 8 de diciembre de 1591 Camilo tuvo con los suyos una reunión íntima y familiar. Los saludó y abrazó uno a uno; luego se puso de rodillas ante todos y pidió que como limosna le concediesen usar las cosas que precisaba absolutamente: los vestidos, la cama y muy poco más. No se levantó hasta que todos le aseguraron que se lo concedían. Era el cabezadura de siempre, que amaba y defendía la pobreza como un tesoro.
 
A los pocos días todo el grupo que emitió los votos solemnes hicieron a pie la visita a las siete iglesias de Roma; con esta piadosa peregrinación, al tiempo que daban gracias a Dios en los templos de los Apóstoles y Mártires de la Iglesia de Roma, expresaban sencilla y firmemente su deseo de caminar adelante… buscando siempre una mayor conversión y entrega al Reino de la Caridad. Hacia el mediodía hicieron una parada entre las ruinas de las Termas de Caracalla, para la comida. Allí Camilo, tomando el hilo de lo que aquellos días estaban viviendo y comentando, les manifestó su reflexión: habló sobre la infinita bondad de Dios, que por caminos tan impensados los había llevado a la fundación de la Orden, confesando que se había visto arrastrado por la voluntad de Dios, y que no era obra suya. Sobre esta firme experiencia, exhortaba a sus compañeros a caminar en adelante sin miedo alguno, con entrega total, confiados… él estaba cierto que aquella humilde fundación se extendería por el mundo y santificaría a muchos. «No temáis, pequeño rebaño, porque Dios se ha complacido en darnos a nosotros, los últimos llegados, el Reino grande de la caridad.»

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